La Leyenda de la marca

El comienzo

El nombre Petrovski convertido en marca de nuestro producto nace de la imaginación de uno de los protagonistas de la historia, Carlos. Carlos es un padre de familia, profesional de la hostelería de los de la antigua usanza y amante de la literatura de Tolstoi. No tiene mucho tiempo para leer pero cuando llega a casa y tras la cena en familia pasa largos ratos de lectura en la cama, donde se transporta a mundos lejanos, de guerra,de paz, en definitiva, de vida.

Así, como fruto de esta inspiración y con el amor a su hijo Juan Carlos, por entonces un niño de 7 años, inventa un personaje llamado Iván Petrovski, un joven militar ruso de origen moscovita sobre el que luego crea y gira entorno a él multitud de cuentos, aventuras y vicisitudes, todos ellos con un trasfondo transparente en valores y enseñanzas de vida que le irán guiando y salvando en su camino vital, camino que se convierte en el viaje del héroe y que contará a Juan Carlos antes de dormir, en el trascurso de su infancia. El por entonces niño Juan Carlos crece fascinado con el personaje Iván Petrovski, con los cuentos y con los ricos y nutritivos momentos que pasa con su padre antes de dormir.

¿Queréis saber quién es Iván?

Iván es un héroe del ejercito soviético que participó en la Segunda Guerra Mundial. Eso sí, nació de la imaginación de Carlos. Es un personaje inventado a través del cual contaba Carlos cuentos a su hijo, cuentos que también se inventaba y con los que transmitía valores humanos a Juan Carlos, su primogénito.

A Carlos le encantaba leer a autores rusos como Tolstoi, Dostoievski y a otros, autores de los que decía que tenían una enorme sabiduría y conocimiento de la naturaleza humana.

Inspirado en ellos y por medio de las historias producto de su imaginación, aleccionaba a su retoño sobre la misteriosa y fascinante naturaleza humana. Las personas eran las que realmente interesaban a Carlos. No las leyes, no la política, no las fronteras, sólo las personas.

Le hablaba de resiliencia, de solidaridad, de honestidad, de empatía, de generosidad, de amor por la vida, del valor de la amistad y así noche tras noche compartía con su hijo momentos de gran calidad a la vez que le mostraba el camino correcto.

¡Quien gana la guerra es quien no la hace!

El deseo de vivir en paz y armonía es común a la inmensa mayoría de las personas. Luchar, matar, morir… ¿por qué? ¿para qué? ¿por quién?

Nuestro protagonista Iván Petrovski fue llamado a filas como responsable de una tropa y conductor de un camión.

Intentó dar lo que de él se esperaba, ser uno más, pero a medida que fue viendo los horrores de la guerra… su propia naturaleza y la lealtad a sus valores le hicieron despertar en él la idea de abandonar el campo de batalla y emprender su propio camino. El camino que respondiera a su pasión y le hiciera compartir buenos momentos con amigos. Solo tenía el camión. Y seria con él con lo que empezaría a desarrollar su pasión por la cocina. Sí sí! cocinando en un pequeño hornillo la receta de los petrovskis y ofreciendo esos bocados llenos de sabor y amor a todo el que quisiera probarlos.

Gran mensaje para un hijo, ¿no creéis?

Y el amor llega…

Y el amor llega… a veces en duras condiciones, pero siempre como una ventana abierta por la que se cuela la alegría para bañar de luz las sombras, para poder ver más lejos y sentir el calor del sol que se abre paso entre los últimos nubarrones de la larga y fría tormenta.

Y a Iván le llegó, le llegó una compañera de vida de mirada azul y corazón blanco con la que viajar por el mundo cocinando en su camión. Aprendía de otras gentes y lugares, sintiendo dentro de él que no existían razas, políticas, fronteras, solo comprendía una única mirada transversal: la raza humana.

Ahhh… ¡Qué gran placer compartir buenos momentos con amigos!

Compartir las viandas hechas con el ingrediente imprescindible: el cariño. Disfrutar de buenas compañías, de largas charlas y risas en la mesa hasta que el cuerpo aguante, degustando sabores, texturas, aromas realzados con el sagrado trago de Iván, el Vodka!!

¡¡¡¡TVOIÓ ZEDOROVIE!!!!